Cartas al director / El negocio del rearme y la muerte de sapiens
Resulta sorprendente además de dramático, la naturalidad, incluso entusiasmo, con la
que instituciones, políticos y buena parte de la sociedad leonesa acogen la perspectiva
de abrir industrias de carácter militar en la provincia. Dinero manda sobre ética y
conciencia podríamos adivinar. ¿Qué importan la destrucción y las vidas que estos
artefactos se llevarán por delante frente al empleo y las décimas de crecimiento
provincial a cuantificar? Además, ¿no están la nación y las democracias occidentales
severamente amenazadas por feroces enemigos extranjeros? A rearmarse, dicen,
como si alguna vez hubiera habido desarme.
Pero, ¿Quiénes son esos enemigos? ¿Son naciones en expansión geográfica que
desprecian la diplomacia internacional y los derechos humanos? ¿Son fanáticos
religiosos dispuestos a todo con tal de que su fe prevalezca como única luz para la
humanidad? ¿Son oligarcas sanguinarios defendiendo su posición dominante en la
cúspide social?
Podríamos decir que sí, que son todos ellos, pero no todos están en remotas
montañas. Podríamos decir que los EEUU de la administración Trump están
explicando al globo cómo funciona el vasallaje 2.0, que lo del libre mercado era una
falacia y que si no se forran hasta los dientes sus generosos donantes se acabó el
juego (American rich first). Podríamos decir que los grandes inversores han decidido
que lo más productivo es que los pueblos del mundo se maten entre sí, que la
generación de bienes y servicios hace tiempo que no renta ni la mitad que especular
con las vidas de los trabajadores de sus monopolísticas multinacionales globales
(freedom). Podríamos decir que los viejos oligarcas petroleros no están por la labor de
soltar el mango de la sartén para acomodar el modelo económico a los límites
biofísicos que permiten la vida en la Tierra (drill baby, drill). Podríamos decir que la
(IN)cultura dominante dirige nuestras miradas a lo urgente: la disponibilidad de
moneda FIAT para llenar la nevera y sostener el precio que nos marcan para vivir
(economía); en lugar de observar lo importante: sostener un planeta habitable como lo
que realmente tiene valor (ecología).
Galopa el fanatismo atravesando las sociedades del s.XXI. El proyecto de demolición
de la vida en la tierra s.a. llega a su cenit. Después de desestabilizar el clima; tras
contaminar océanos y territorios hasta la saciedad; como continuación al expolio y
sobrexplotación de recursos propios y ajenos a escala jamás conocida por la mal
llamada civilización; con una deuda de las naciones del mundo equivalente a 4
planetas y una élite internacional extraordinariamente lucrada en los preceptos de la fe
económica que ha causado esta ruina, los sumos sacerdotes del capitalismo neocon.
llaman a los fieles del dólar al sacrificio. Produzcamos moneda hasta que sólo
podamos comprar cenizas. ¡Ave dólar! Los que van a morir (y a matar) te saludan.
David Acebes Alcoba
